Unidas en una misma causa, las mujeres somos más

En su visita a la Argentina, Michelle Obama nos habló a las mujeres. Habló de derechos, de igualdad, de superación. También de la lucha contra la violencia, el maltrato y las diferentes formas de descalificación que recibimos las mujeres en diversos países. Y esto no sólo en las posiciones más vulnerables: también en las empresas, las profesiones y la política. A la vez nos propuso centrar nuestros desafíos personales en la construcción y sostenimiento de la autoestima y en la valoración de nuestros recursos y potencialidades. Insistió en el liderazgo femenino, en la necesidad de estudiar y formarnos profesionalmente. Reclamó a los gobiernos fomentar la educación de las niñas, capacitar a las jóvenes y motivar a las profesionales y empresarias a atravesar el “techo de cristal”.
Nada de esto nos sorprende; son temas que desde diferentes ámbitos y experiencias nos convocan como mujeres, individualmente o a través de múltiples redes y organizaciones femeninas de la Argentina y del mundo.
Pero lo más llamativo de su contribución es que nos propuso crear y sostener un contrapunto dinámico entre el desarrollo personal y el aporte hacia la sociedad en general, y hacia las otras mujeres, en particular. Por eso, Michelle Obama nos invitó a encontrar una causa propia de compromiso social en la cual poner nuestro talento y energía al servicio de un mundo mejor.
Y hoy el mundo necesita de personas que piensen conectiva y colaborativamente. Y las mujeres somos expertas en construir trama humana y social. Hay algo también en el estilo femenino, que en vez de resolver los conflictos con el filo de una decisión tajante y sin réplica, nos incita a crear opciones que los desanudan. Así es nuestro modo conciliador, de tejedoras de redes y de “desatanudos”.
Juntas somos más
Pero… ¿prepararnos para cambiar al mundo? Suena tan inasible como pretencioso para una sola mujer. Sin embargo, desde las redes de mujeres se puede crecer, ayudar y respaldar a otras y, por qué no, mejorar el mundo.
Para eso es necesario generar espacios femeninos de encuentro, para compartir dudas, prejuicios y miedos. Y legitimar habilidades, recursos y proyectos. Así fortalecidas, las mujeres nos sentiremos más cómodas para abrirnos a los desafíos del trabajo y los proyectos sociales, colaborando lado a lado con hombres y mujeres.
Hoy existen diversas redes de mujeres, locales e internacionales, que brindan trama e inspiración, tanto en lo personal como en lo laboral. Voces Vitales Argentina, Grupo Empresarial de Mujeres Argentinas, Foro Argentino de Mujeres Ejecutivas, International Women´s Forum Argentina, por sólo nombrar algunas. Pero también existe la posibilidad de generar grupos de intereses afines o complementarios coordinados por una mentora para recibir apoyo en los proyectos propios, trabajar en proyectos colaborativos y generar networking con otras mujeres.
Sin duda es difícil para cada una sumar un espacio más de compromiso, pero paradójicamente, el hecho de pertenecer a una red con las mismas inquietudes y exigencias, hace que cada mujer se sienta contenida, acompañada e inspirada. Es cierto que hay una inversión en tiempo, pero a la vez hay una gran creación de valor al desarrollar el potencial de los vínculos entre mujeres.
Así se generan espacios de trabajo conjunto en donde al desarrollo personal se suma el compromiso social. Y ese compromiso sustenta la autoestima y el crecimiento como persona. También el reconocimiento y el prestigio, para una misma y para todas las mujeres. Se trata de generar valor, compartir, contagiar e inspirar.
Así, trabajar como mujer, trabajar por las mujeres y trabajar por el mundo, serán parte de un mismo movimiento que se realimenta día a día.

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Por | 2016-04-08T16:12:00+00:00 08/04/2016|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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