Tomar la decisión acertada implica información y experiencia, pero la clave es el estado mental en que se toma.

“(…) La premisa es que al mejorar la calidad de las decisiones se optimizan los resultados. Por eso, tanto la ciencia como las escuelas de negocios y las empresas destinan cada vez más atención a los procesos de toma de decisiones. En el aspecto organizacional, ponen el acento en la metodología, sus problemas y formas de perfeccionarla. En el nivel individual, apuntan a los sesgos cognitivos que afectan la percepción de la realidad, y por lo tanto, a la forma en que las personas deciden. (…) la ciencia les está probando cada vez con más evidencias a las personas que es necesario prestar atención a la forma en la que se termina decidiendo.”

Para leer el artículo completo de María Agustina Rato publicado por La Nación el 29 de Noviembre de 2010, click aquí.

Por | 2010-09-21T17:31:00+00:00 21/09/2010|Categorías: Pensamiento en red|Tags: , |Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

Deje su comentario