SUMERGIRSE EN EL RUIDO DE LA VIDA

Si bien todos sentimos que las interrupciones atentan contra los
estados creativos, la inclusión relajada de otras fuentes de inspiración
los activa y los enriquece. Cuando estamos demasiado concentrados en un
tema, salir a recorrer la ciudad, intercalar un diálogo trivial con
otro, observar a la gente y la naturaleza, escuchar música, amplían
nuestra Red.
Algunas personas muy imaginativas tienden a aislarse
para crear. Esto los aleja de percibir las corrientes de interés que
circulan en un determinado momento, y a veces de tener éxito con su
obra, que ya no refleja a nadie más que a ellos mismos.
Otros
intentan averiguar qué les conviene producir para satisfacer una
demanda, pero pierden contacto con la fuente interior de su creatividad y
solo pueden imitar lo que ya existe.
Un productor discográfico
me cuenta su experiencia con los músicos de rock. Están aquellos muy
talentosos que no llegan a ser reconocidos porque son tan egocéntricos
que el público no alcanza a comprenderlos.
Otros que solo buscan
imitar modas, escuchando todo lo nuevo que se edita, y con esto apenas
logran estar actualizados, es decir, un paso atrás de lo novedoso.

Los grandes músicos, en cambio, son aquellos que descubren y a la vez
crean una nueva tendencia. No buscan linealmente lo que “funciona” en
ese momento en el mercado, sino que navegan las corrientes sociales y
culturales en Red, incorporando ideas desde diversas fuentes. No están
conectados solo con el ambiente de la música, sino que circulan entre su
mente creativa y el mundo. Ellos son la verdadera vanguardia, aquella
que es a la vez original y trascendente.
Por eso, cuando un
artista trabaja en Red se genera una evolución conjunta de la
civilización y del artista. Y solo cuando nos sumergimos en el “ruido de
la vida” en estado de apertura, crear y lograr el reconocimiento de los
otros serán parte de una misma experiencia.
A veces, bloqueados
en busca de nuevas ideas, abrimos un libro al azar, en cualquier página,
y encontramos la frase que nos ilumina. Enredados en una situación
vital aparentemente sin salida, cambiar el tipo de música que escuchamos
puede mostrarnos un camino, ya que, si uno quiere cambiar el guión de
su vida, ¿por qué no empezar por la banda sonora?
Cambiar de
lugar los muebles y objetos que utilizamos, mudarnos a otro espacio,
“viajar” por la ciudad también inician el movimiento de apertura. Aquí
se trata de cambiar la escenografía para transformar el guión.

Además, la focalización no solo estrecha la percepción e impide
encontrar opciones creativas, sino que nos somete al estrés. Peor aún,
nos deja sin recursos ante un desafío inesperado. El exceso de
concentración en una tarea puede ser fuente de errores y hasta de
accidentes.
Con la envoltura protectora del estado de Red, se genera un microclima que nos nutre y nos protege.
Libro: “Pensamiento en Red”
• Apple iBookstore: https://itunes.apple.com/…/…/pensamiento-en-red/id765713786…
• KoboBooks: http://www.kobobooks.com/…/book-hx6RQDb6lEiH1VFh…/page1.html

Por | 2015-03-12T19:54:00+00:00 12/03/2015|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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