Reflexiones de un grupo de taller acerca de una experiencia creativa

La consigna:
a. Inspirarse en nuestro bagaje cultural para realizar una creación original, una “Obra de Arte”
Busque una fuente de inspiración, algo que pueda conectarse con sus propias ideas, con la realidad actual, con emociones y/o valores que le interese mostrar en su obra de arte.
b. Crear y disfrutar
La “Obra de Arte” que Ud. realizará puede ser un cuento, un poema, un dibujo, una escultura o maqueta, una foto o video, una canción, un producto, un juego, etc.
c. Observar y aprender de nuestra propia experiencia
Más allá del resultado nos interesa:
• Que explore su propio funcionamiento mental y emocional durante la imaginación, elaboración y realización de la obra.
• Que preste atención a los bloqueos, las inhibiciones, la censura, el surgimiento del entusiasmo y los momentos de desaliento.
• Que revise también sus sentimientos y sensaciones respecto de lo que imagina que dirá el grupo.
• Que observe qué le pasó a su cuerpo mientras Ud. creaba.

Reflexiones de los participantes al presentar la obra

Al comienzo
– Aparece la idea general a grandes trazos y luego los detalles.
– Se activa alguna fuente de inspiración. Búsqueda de imágenes inspiradoras en diferentes medios: revistas, dibujos, fotos, videos. Utilización de objetos cotidianos o tomados prestados de hijos pequeños.
– Algunos buscan sumergirse en percepciones múltiples: visuales, auditivas, sensoriales.
– Dudas, postergaciones y efecto de certeza al encontrar la idea creativa.

Durante el proceso creativo
– ¿Dónde y cómo comenzar? Surgieron muy diversas formas de inicio para gatillar el proceso creativo.
– Utilización de música para expresar o apoyar ideas.
– Búsqueda de apoyo y colaboración en redes cercanas, vínculos fuertes, pareja, hijos. Búsqueda de una dupla creativa con otra persona.
– Vivencias emocionales y físicas intensas: ansiedad, taquicardia, escalofríos, tortura.
– Alternancia entre momentos de bloqueo, desaliento y euforia.
– Aparición de recuerdos, a veces de más de 20 años de antigüedad.
– Recuperación de destrezas y talentos olvidados. Búsqueda de obras realizadas en el pasado. Perplejidad por haber abandonado una destreza y no recordar cómo ni cuándo sucedió.
– Al comienzo, necesidad de crear espacios claramente delimitados para desarrollar libremente una idea. Con frecuencia la idea termina trascendiendo los límites y la forma o la orientación del espacio prefijado.
– Vivencias intensas de urgencia y molestia por las interrupciones. Compromiso, hiperactividad, quedarse sin dormir hasta concluir la obra.
– Momentos de frustración, resignación y nueva conexión con el proyecto.
– Momentos de culminación en que se vuelve a cuestionar todo lo pensado o realizado. Aceptación de la obra o nuevo comienzo.
– Entusiasmo y fascinación por la obra terminada. Impaciencia y deseo de mostrarla.

Al concluirlo y transmitirlo.
– Pensamientos de reacción o rebeldía ante la exigencia de realizar la actividad: ¿quién me manda a meterme en esto?
– Sensaciones de ignorancia, limitación, timidez, pudor.
– Temor a ser juzgado o a hacer el ridículo ante el grupo. Tentación de no aparecer.
– Expectativa de entregar algo valioso para el grupo. Propuestas de crear integrando lo aprendido en el curso.
– Se vieron ejemplos en los que la reflexión durante el proceso creativo y la creación y comunicación con el público están ensambladas en la obra final.

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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