¿QUIÉN ES PARTE DE MI EQUIPO?

En las relaciones públicas, pertenecer
a un círculo social, académico o deportivo ofrece
la posibilidad de establecer lazos que serán capitalizados en contactos con
personas influyentes, obteniendo ventajas laborales y sociales.
Ciertos clubes o colegios exclusivos,
los barrios cerrados, han sido tradicionalmente lugares de creación de alianzas
entre personas de la misma clase social, religión o poder económico. El
objetivo era rodearse de gente con los mismos valores y expectativas, y los
resultados eran coherentes con lo que se pretendía lograr.
Pero, a veces, estos círculos
envejecen por la dificultad para establecer circulación con otras redes. Falta
oxígeno, no aparecen nuevos links, y la Red adquiere contornos
demasiado definidos y sin valencias libres hacia el exterior.
Hoy, nuevos estudios sociales alertan
acerca de las desventajas de sostener en exclusividad este estilo de
funcionamiento y señalan el riesgo de esta alternativa en la crianza y
educación de los hijos. La reflexión evidente es que esto los aísla de la
realidad, los hace egoístas y poco solidarios. Sin embargo, podemos ir más
lejos aún: la pertenencia a círculos cerrados en un mundo en Red limita la
riqueza de nuestra mente y nuestra conectividad, y por lo tanto nuestras
oportunidades de crecer y tener logros trascendentes.
En su peor versión, algunas personas
coinciden en algún punto de fuerte interés común, y establecen lazos de
conveniencia en beneficio de un pequeño grupo, con la intención definida de
dejar afuera a los otros: la trenza en la Red.
La trenza es tóxica para la Red porque
impide la libre circulación de la información, de las ideas y de los lazos
interpersonales.
Y la preocupación obsesiva por pertenecer
a determinados grupos de poder o de influencia social o económica genera un
estado de crispación y ansiedad, con la amenaza permanente de ser excluido.
Recuerdo el comentario de un “experto”
en relaciones públicas que contaba que había decidido dejar de veranear en la
playa de moda ya que no soportaba la angustia de estar cada día alerta para
confirmar si lo invitaban a tal o cual evento. Dado que cada invitación o
exclusión ponía en juego su sentimiento de estar vigente, y con ello toda su
autoestima, sus vacaciones se habían transformado en una tortura.
El funcionamiento en Red favorece el
intercambio y el crecimiento. Y las redes informales agregan valor y expansión:
los deportes, los hobbies, el coleccionismo, la música, la vida
social sin condicionamientos y la vida cultural.
El mundo en Red ha transformado
también la calidad de los desafíos y el tipo de personas y contextos adecuados
para percibirlos y capitalizarlos.
No es casual que en los últimos años
muchos de los grandes creadores, tanto artistas como empresarios, no hayan
surgido de familias, empresas o círculos poderosos, sino como exploradores de
oportunidades que han sabido dar un salto genial por encima de las estructuras
convencionales.
Por | 2014-06-16T20:15:00+00:00 16/06/2014|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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