Pensar en red, la clave de la creatividad

La
activación e instalación de un Pensamiento en Red
ayuda
a cada persona y a cada miembro de una organización a
lograr
un nuevo modo de procesar las ideas, un cambio en la
estructura
del pensamiento, para que la inspiración lo acompañe
 mientras planifica, decide y realiza.
DETECTANDO
LA RED
El Pensamiento en Red está
siempre activo en cada uno de nosotros generando nuevas e infinitas conexiones,
y todos lo percibimos por momentos. Algunos estamos más familiarizados con él y
lo usamos intuitivamente. Sin embargo, en la vida cotidiana suele estar
enmascarado por el predominio del pensamiento lineal.
Lo innovador del concepto de Pensamiento en Red es que permite reconocer este
modo de funcionamiento mental que utilizamos en forma espontánea, a la vez que
nos habilita para explorarlo y entrenarlo.
En ocasiones, cuando nos
liberamos de la lógica y dejamos operar a la intuición, percibimos y procesamos
con impactante claridad, pero al volver al ámbito del trabajo regresamos al
funcionamiento lineal y perdemos lo ganado en esos instantes especiales.
Pensar en red no implica
entrar en un estado diferente de conciencia y luego “cambiar de canal” para
pasar a la acción, sino incorporar a nuestro modo de percibir y procesar ese
otro nivel de comprensión que complementa al pensamiento lineal.
Es cierto que al comienzo puede
ser necesario un entrenamiento para detectarlo y activarlo. Pero una vez que
eso sucede, el objetivo no es trabajar en alerta durante todo el día y luego
buscar espacios o actividades en donde relajarse, sino comenzar a integrar la
intuición, la creatividad, el humor, el juego en serio, a nuestra forma de
trabajar y de vivir.
LA
CREATIVIDAD Y LA RED
“La
creatividad totalmente desarrollada se produce cuando un
adulto
entrenado y diestro es capaz de acudir a las fuentes de la
conciencia
de juego clara e intacta del niño pequeño que lleva
dentro.
Esta conciencia produce una sensación y
tiene
una manera de fluir que se reconocen de inmediato”.
Stephen
Nachmanovitch
Free
Play. La improvisación en la vida y en el arte
Algunos de nosotros nos
sentimos personas creativas, otros hemos tenido ciertas experiencias en ese
sentido, y otros nos consideramos poco creativos. Quisiéramos ser más creativos
en nuestra vida, innovadores en nuestro trabajo, o capaces de desarrollar una
actividad artística para nuestro propio placer: cantar, bailar, pintar,
escribir.
Sin embargo, nos cuesta
imaginar que algo tan inasible, y en cierto sentido tan misterioso, pueda ser
explorado y más aún desarrollado.
Todavía creemos que la
creatividad es privilegio de los grandes talentosos, un don inexplicable y secreto.
Peor aún, los que desarrollan
una profesión artística tienen tanta veneración y temor hacia sus fuentes
creativas, y tan poco dominio de ellas, que desconfían de cualquier intento por
mejorarlas o por disminuir el caudal de angustia que las suele acompañar. Se
resignan a padecer sus bloqueos con el prejuicio de que el sufrimiento es parte
inevitable de la experiencia creativa. Y si bien toda búsqueda artística es una
búsqueda de libertad, se privan de los recursos que les proponen liberarlos. Temen
que el delicado y oscuro mecanismo se desajuste para siempre.
Cuando reconocemos que la
mente creativa funciona en red, logramos hacernos dueños de nuestra creatividad, que comienza a
fluir en todos los ámbitos. Aprendemos a desbloquearla cuando nos abandona y
somos capaces de inspirarnos en la creatividad de otros para relanzar la nuestra.
Nos sentimos cómodos con nuestras ideas originales, las tratamos con la misma
confianza y respeto que a nuestros razonamientos más formales, y vivimos con la
seguridad de que conocemos el camino para reencontrarlas una y otra vez.
ENTRE
LA RELAJACIÓN Y
LA ACCIÓN
Agobiados por la presión y la
rutina, percibimos que haría falta un cambio en nuestro modo de pensar y trabajar.
En esa búsqueda, algunos se
atreven a explorar diversas disciplinas –la relajación, la meditación, los
talleres creativos– como recursos para sentirse mejor y disminuir el estrés.
Pero no podemos arrancar de su accionar cotidiano a una persona cargada de
responsabilidades, ni alejarla de la realidad por largos períodos. Acosados por
la urgencia, pocos se pueden dar el lujo de “subir a la ermita de la montaña” y
aislarse para reflexionar y crear.
Otros, por el contrario, en el
intento por mejorar el rendimiento de su mente y su vida, buscan adquirir más
dominio sobre sus pensamientos: pensar en positivo, automotivarse, estimularse.
Esta segunda alternativa, aunque de efectos rápidos, puede ser peligrosa, ya
que concluye aumentando las exigencias, generando más estrés y asfixiando el
potencial creativo.
EL
ARCHIVO, EL PROGRAMA, EL PROCESADOR
“El
principal medio de producción es pequeño, gris y pesa
alrededor
de 1.300 gramos.
Se trata del cerebro humano”.
Jonas Ridderstrale y Kjell Nordström
Funky Business
Actualmente leemos libros y
realizamos cursos en los cuales se nos convoca a actualizar nuestra forma de
pensar acorde con las nuevas
realidades, la falta de certezas, el exceso de información y la velocidad de
los cambios
.
Sin embargo, este es apenas un esfuerzo de buena voluntad si desconocemos la
ingeniería de nuestros procesos mentales y los mecanismos generadores de nuevas
ideas.
El pensar en red no es agregar
nuevos contenidos, que podemos imaginar como archivos de datos, a nuestra ya
saturada mente. Para eso alcanza con el estudio y la capacitación
convencionales.
Necesitamos expandir la
funcionalidad de la mente como si activáramos un nuevo “programa” para procesar
los datos. Y según las más recientes investigaciones de la neurociencia, al
activar la mente, también estaríamos operando sobre el desarrollo del cerebro,
el hardware. Al contrario de lo que se
creía hasta hace pocos años, hoy sabemos que cierto tipo de entrenamiento multiplica
las conexiones existentes entre las neuronas, haciéndonos más inteligentes.
Pero si bien todos
comprendemos de qué nos hablan cuando se refieren a actualizar el software, no es fácil entender cómo
incorporar nuevos
patrones
de pensamiento.
Las organizaciones que buscan
crecer mejoran su equipamiento, capacitan a su gente y estudian los cambios en
las tendencias del mercado. Pero todo eso sigue sin modificar la mente de sus
líderes y equipos.
Hoy necesitamos generar e
implementar un modelo de pensamiento y de acción más conectivo. Así, la
comunicación, la confianza, la generación y aprovechamiento de oportunidades,
la valoración de la diversidad y la incorporación de la innovación se sinergizan.
Lo notable es que cuando la conectividad
está activa en todos los niveles –personal, interpersonal y hacia el mundo–
todo lo nuevo que se incorpora (información, conocimientos) no se dirige sólo
al archivo de contenidos, sino que modificará las estructuras mentales procesadoras de
las ideas
. La
consecuencia será el desarrollo personal, la expansión del potencial de los
equipos de trabajo, el crecimiento de la organización.
El funcionamiento en red es
también una estructura de comunicación, ya que ningún hecho creativo queda
aislado, sino que se difunde a todas las otras áreas, activando una expansión en
cadena, o mejor dicho, en red.
LA
MENTE CAPAZ DE NAVEGAR LAS REDES
Al pensar en red generamos
nuevas ideas, no solo por un reordenamiento de lo que ya conocemos sino en los
intersticios de lo sabido. Allí surgen lo inédito y lo original desde un
sistema en permanente actividad, que funciona aun durante el sueño y activa
asociaciones entre elementos aparentemente dispares.
Se trata de un estado de la
mente que permite estar imaginando y realizando, alerta y soñando despierto,
trabajando y jugando, entre la fantasía y la realidad, con las propias ideas
interactuando con la mente de los otros y el mundo que nos rodea. Sin embargo,
desde la educación académica hasta las estructuras de las empresas, se
condiciona a las personas hacia modelos casi excluyentes de pensamiento lineal.
|
EL
PENSAMIENTO LINEAL
El pensamiento lineal, lógico
o formal, está constituido por cadenas de ideas conectadas secuencialmente
entre sí por afinidad
temática
, coherencia lógica y relaciones
de causa-efecto
.
Los conocimientos que
almacenamos en nuestra formación profesional o laboral, los recuerdos de
experiencias vividas, los sistemas de creencias forman estructuras coherentes y
cohesivas que nos sostienen, nos reaseguran y nos sirven de base para avanzar
en nuestros objetivos. Pero estas estructuras demasiado consistentes impiden el
surgimiento de lo inédito y lo innovador.
En plena actividad, estamos
limitados a funcionar en forma lineal, alertas a los estímulos y atentos a no perder la
secuencia lógica de nuestros pensamientos. A buscar soluciones y metas, a
objetivar situaciones en una atención focalizada que, en los casos extremos,
llega a la visión
tubular
de la
realidad, y al pensamiento
operatorio
,
que solo sirve para realizar acciones concretas.
ENTRE
EL PENSAMIENTO LINEAL Y EL
PENSAMIENTO
EN RED
Cada idea o unidad de ideas en
nuestra mente tiene múltiples “valencias” para conectar con otras. El pensamiento
lineal establece sólo conexiones lógicas entre ellas. El modo en que recibimos
la información y la forma en que se nos enseña a razonar privilegian este tipo
de conexiones previsibles.
Todos poseemos, además, un pensamiento intuitivo en el que las conexiones se
establecen también con lo alejado y lo diferente, a veces hasta con lo
aparentemente absurdo, a través de atajos (shortcuts).
Veamos las características de
cada uno de los dos tipos de pensamiento:
Pensamiento
Lineal
Pensamiento Intuitivo
Conexiones lógicas y coherentes
Conexiones diversas e inéditas
Relaciones de causa-efecto
Múltiples e inesperadas posibilidades de relación
Pensamiento de fronteras o frontal: enfrenta el objeto en estudio
Explora conexiones entre campos diversos
Desarrollo secuencial
Asociación libre de ideas
Predominio del hemisferio izquierdo del cerebro *
Predominio del hemisferio derecho del cerebro *
Activación de ondas cerebrales beta (alta frecuencia) *
Activación de ondas cerebrales alfa (menor frecuencia) *
Estado de alerta
Relajación
Realización, concreción
Fantasía, imaginación

PENSAMIENTO EN  RED
Creatividad, innovación, manejo de la intuición, humor,
empatía

 

La combinatoria de ambos tipos
de conexión entre las ideas da como resultado un pensamiento complejo,
integrador y original: el Pensamiento en Red.
Se activan así las diversas
“valencias”, y las ideas se conectan de más de un modo, llevando a la
resolución alternativa de conflictos, la innovación en la forma de hacer las
cosas y la confluencia de recursos que parecían distantes.
¿CÓMO
SE ENFERMA NUESTRA RED?
“Lo
que llamamos sentido común es la
conjunción
de los prejuicios adquiridos hasta los 18 años de edad”.
Albert
Einstein
El Pensamiento en Red es el
estado mental que buscamos recuperar a través del entrenamiento creativo. Sin
embargo, la historia personal, los conceptos preestablecidos y los prejuicios
crean circuitos obligatorios para las ideas: los nudos en la red. A su vez, ciertas experiencias
negativas, fracasos o ideas censuradas generan cortes en la red, a veces con sus
consiguientes parches, impidiendo algunas
conexiones potenciales.
Se produce así una
discapacidad progresiva e invalidante que afectará no solo a la inteligencia
sino también al cuerpo, las emociones y la vida de relación.
Como veremos en los próximos
capítulos, en el pensar en red se busca flexibilizar las zonas de “artrosis”,
apuntando a la disolución de las cristalizaciones de personas y organizaciones,
para recuperar la plasticidad y mutabilidad de lo diverso, y liberar al sistema
de sus anudamientos y cortes.
EL
EFECTO EUREKA
En general, tanto el miedo
como el interés excesivo en lograr una meta bloquean nuestra capacidad de
pensar. Por eso, al intentar forzarnos a recordar algo o a resolver un
problema, los resultados se nos escapan. En cambio, las soluciones aparecen en
forma espontánea cuando nos relajamos y nos distraemos del tema, o cuando
estamos pensando en otra cosa. Relajarse significa no ofrecer resistencia.
Cuando esto sucede, el conocimiento se construye y se revela “a través” de uno.
Es conocida la historia de
Arquímedes, aquel matemático y físico griego a quien el rey Hierón de Siracusa
le pidió que certificara la pureza de una corona de oro. Dado que la condición
era que no debía dañarla ni fundirla, no era fácil calcular el volumen de ese
cuerpo sólido de forma irregular.
La leyenda cuenta que, al
dejar su laboratorio para darse un relajante baño de inmersión, se le reveló el
misterio. Se sintió flotar, pensó en el agua que su cuerpo desplazaba, evocó la
corona, y descubrió lo que hoy conocemos como principio de Arquímedes.
Arquímedes salió corriendo desnudo por las calles de la ciudad, gritando: “¡Eureka!” (“Lo encontré”).
La anécdota parece mostrar
cómo, al agotarse la mente en sus esfuerzos de encontrar una solución por la
vía lineal, se comienza a percibir la red y aparece la respuesta buscada.


Capítulo 1, extraído del libro: “Pensamiento en Red. Conectando ideas, personas y proyectos”. Dra Sonia Abadi

Por | 2016-05-16T18:11:00+00:00 16/05/2016|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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