MOTIVAR E INSPIRAR, EN VEZ DE ENLOQUECER

El enloquecimiento crónico crea un estado de debilitamiento e
impotencia. Las personas y los equipos de trabajo sometidos a estas
técnicas de manipulación quedan agotados por la tensión.
Este
estado de cosas consume la energía creativa y productiva, que se emplea
en los intentos de contrarrestar la función enloquecedora. Se pierden la
capacidad de evaluar adecuadamente los propios recursos y la convicción
acerca del propio criterio.
Estas
condiciones de trabajo multiplican las posibilidades de cometer
errores, con el riesgo para las personas y la organización. A su vez,
los errores realimentan la autoridad del enloquecedor.
El profeta ahora afirma: “Yo ya sabía que esto iba a suceder”; “Esto es consecuencia de la ineptitud y la falta de criterio”.

El enloquecedor aparenta gran actividad y preocupación por motivar,
pero en realidad destruye la Red. Por eso es esencial diferenciar la
actitud realmente motivadora e inspiradora, del acoso enloquecedor, que
aniquila el pensamiento y la cooperación creativa.

Por | 2014-10-22T20:27:00+00:00 22/10/2014|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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