Más agua para nuestro molino IV

Investigaciones que respaldan, coinciden o convergen con el Modelo de Pensamiento en Red.

Artículo publicado en La Nación el domingo 27 de Diciembre.

“(…) los investigadores André Didierjean y Fernand Gobet publicaron un estudio sobre cómo Conan Doyle comprendió temas que hoy son centrales a lo que se está analizando en un campo relativamente nuevo, la “psicología del talentoso”.
Conan Doyle supo ver, 100 años antes de que la ciencia lo estudiara rigurosamente, el papel de la percepción para encontrar soluciones (una persona talentosa a menudo puede visualizar la solución en vez de tener que arribar a ella tras mucho razonar). Por el otro, también resaltó la importancia de la práctica deliberada en un solo tema y cómo un efecto secundario de esto es que a menudo se pierde interés en lo demás (…)”

Comentario de Sonia Abadi:
Entre 1874 y 1876, el médico y crítico de arte italiano Giovanni Morelli creó un sistema para reconocer la legitimidad de una obra de arte: propuso detectar los detalles menos evidentes, que él atribuía a rasgos inconscientes y expresiones involuntarias de la personalidad del artista. Estos datos marginales son reveladores, porque constituyen los momentos en los que el control del artista se relaja, y cede su lugar a impulsos espontáneos. En las décadas de 1880 y 1890, el escritor inglés Arthur Conan Doyle publicó una serie de novelas protagonizadas por el detective Sherlock Holmes, quien utilizaba un método criminológico notablemente semejante al método crítico de Morelli. Para la misma época, en Viena, Sigmund Freud postulaba la exploración del inconsciente mediante una técnica que revela complejas constelaciones de conflictos reprimidos a través de signos y síntomas aparentemente sin sentido o insignificantes. Freud recupera e interpreta ciertos datos marginales reveladores de la historia, la personalidad y los conflictos de cada persona. A este método indicial lo denominó psicoanálisis, y él mismo reconoció su parentesco con el sistema de Morelli.
En ninguno de estos casos se recurrió a medir con precisión, detectar generalidades, formular leyes.
Pero ¿cómo son leídos los indicios?, ¿qué se requiere para leerlos?
Cuando nos movemos en forma lineal, percibimos las cosas y a los otros como obstáculos que hay que sortear, amenazas de las cuales tenemos que defendernos o trámites de los que nos queremos liberar cuanto antes. En cambio, para poder leer esos indicios, necesitamos de la atención flotante, sin la cual los otros recursos no logran activarse. Ella nos conecta con el fluir de las redes y nos permite navegar con libertad y audacia, orientados no solo por nuestra capacidad de observación sino también por otras formas de conocimiento, como la intuición y la empatía. Pero para eso se requiere una disposición especial de la mente y el cuerpo para detectar de una manera integradora lo que llega de afuera.
Cuando percibimos en Red, los estímulos, en vez de ser percibidos como amenazas, se difunden como fuentes de inspiración por la trama de nuestras ideas, conectándolas de diversos modos y generando otras nuevas.

Para leer la nota completa de Juana Libedinsky, click aquí.

Por | 2009-12-29T19:43:00+00:00 29/12/2009|Categorías: Pensamiento en red|Tags: , |Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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