LAS PROHIBICIONES O LA ESCLEROSIS DE LA RED

En los nudos se instala tanto lo que
nos parece idealmente inalcanzable como lo que consideramos censurable. Los anudamientos en la Red tienen su origen en diferentes
asociaciones de ideas, facilitadas por interdicciones familiares o culturales.
Entre las más habituales, podemos ubicar la de la edad. ¿Cuántas veces hemos
escuchado: “Todavía es muy joven” o “Esto ya no es para mí”?
También existen prohibiciones de orden
social: “Alguien como yo no puede darse estos lujos”. O “Esto es cosa de
hombres”, o “Una mujer no debe…”.
Estos anudamientos suelen reactivarse
ante desafíos concretos. Por ejemplo, ante la propuesta de realizar una nueva
actividad creativa, se suelen argumentar limitaciones de dinero, obligaciones
familiares y laborales, y siempre falta de tiempo.
¿Por qué hablamos de esclerosis de la
Red? “Esclerosis” quiere decir
“endurecimiento”, “pérdida de la
flexibilidad”. Estamos acostumbrados a oír este término en la enfermedad del
sistema circulatorio llamada arteriosclerosis, que quiere decir, justamente,
“endurecimiento de las arterias”.
Lo curioso es que este mecanismo
fisiológico tiene un notable parecido con la enfermedad de la
Red.
Imaginen, por una parte, a las arterias como una gran Red que hace
circular la sangre por todo el cuerpo y, por otra parte, el tan nombrado
colesterol, que es una sustancia que se deposita en la pared interna de las
arterias en forma de pequeños cristales, como la sal o la arena, y que tiene la
característica de los cristales: poseer filosas aristas. A su vez, la sangre
contiene gran cantidad de glóbulos rojos que transportan el oxígeno a todo el
organismo y son como pequeños globitos con una fina membrana.
Cuando la sangre pasa por encima de
las placas de colesterol, los glóbulos rojos se lastiman con los filosos
cristales y su fina piel, ya vacía, se irá depositando sobre las placas,
colaborando en engrosar y rigidizar las arterias, estrechando su luz.
Algo muy semejante sucede con los
nudos en la Red. Estos
irán atrapando y sedimentando sobre ellos las nuevas experiencias, en vez de
facilitar la circulación de las ideas. Esto produce una rigidez de la Red, que comienza a estrechar su trama.
A la larga, estaremos cada vez más
convencidos de lo que ya suponíamos, y esa convicción vuelve a atraer hacia sí
todas las experiencias afines. Y si no lo son, la mente esclerosada decidirá de
todos modos: es siempre lo mismo, o nunca podrá ser diferente. Y el oxígeno,
que en este caso está representado por la energía creativa y renovadora, ya no
llega a difundirse por la Red.
 
Por | 2014-10-09T15:24:00+00:00 09/10/2014|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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