LA RED HUMANA: EMPATÍA E INTUICIÓN

Sabios, videntes, gurúes, algunos viejos
amigos o jóvenes sensibles detectan lo que nos pasa sin necesidad de
contarlo. Más aún, parecen conocer nuestro carácter y hasta nuestras
preocupaciones. ¿Cómo lo hacen? Se
ofrecen como caja de resonancia dejando en suspenso la atención. Al
estar la mente y el cuerpo en atención flotante, en Red, y su persona
presente como totalidad, nos descifran también como una totalidad y se
produce la verdadera comprensión.

Freud afirmaba que la empatía
era una forma de conocimiento que se había perdido en la historia del
desarrollo de la humanidad a favor de otras formas más racionales,
basadas en la observación y la comprensión intelectual.

Más
adelante, otro estudioso de la personalidad, el austro-norteamericano
Heinz Kohut, afirmó que en realidad cada uno de nosotros, en su primera
infancia, conoce el mundo de modo empático y luego reprime esa
capacidad, porque se le superponen otras funciones más objetivas de
comprensión de la realidad. Pero nos enseña también que en determinadas
condiciones se puede dejar en suspenso el conocimiento racional y
permitir que vuelva a fluir el conocimiento empático.

Por otra
parte, la empatía y la intuición, al ser formas de aprehensión
inmediata, son más veloces que el razonamiento, y esto las hace tan
adecuadas a la velocidad del mundo actual. Por eso, aun si contamos con
períodos breves para responder, siempre conviene dedicar un primer
momento a dejar operar la función Red, que sirve para percibir
alternativas, antes de activar la observación lineal, que es la que
solemos usar en el momento de actuar.

Pero ¿podemos confiar en la intuición y en la empatía?, ¿en qué circunstancias?

Algunos dirán que es peligroso confiar en una primera impresión, que
hay que tomarse el tiempo para explorar y analizar a las personas y los
hechos. Y esto no deja de ser cierto. Pero lo notable es que, cuando nos
equivocamos en nuestra percepción inicial, no es por haber dejado
actuar a la intuición, sino porque no hemos sabido desactivar nuestros
prejuicios y preconceptos al enfrentarnos a algo o a alguien nuevo.

El Pensamiento en Red descubre, legitima y promueve el funcionamiento
intuitivo y empático como forma inmediata de observación y conocimiento,
al no descalificarlo como un residuo marginal del pensamiento lógico ni
adherir a una concepción mística que trascienda las fronteras de lo
comprensible. Junto a la comprensión lógica, el
Pensamiento en Red integra lo inconsciente, el cuerpo y las emociones.

Por | 2014-06-10T18:45:00+00:00 10/06/2014|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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