LA CIENCIA DE LAS REDES

Todos los sistemas vivos se comportan como redes complejas:
las neuronas en el cerebro, las ideas en la mente, los vínculos entre las
personas, las relaciones en las organizaciones, las conexiones en las comunidades.
Estas redes complejas están configuradas por múltiples nodos
unidos entre sí por lazos fuertes, ordenados y predecibles y otros lazos
débiles, informales y azarosos. Además existen nodos llamados hubs que concentran y distribuyen las
mayores densidades de lazos o conexiones.
Este conocimiento reciente e innovador
se instrumenta en múltiples áreas. Pero lo más revelador es que se puede
aplicar al estudio de los procesos de pensamiento y nos brinda elementos para
comprender el funcionamiento creativo individual y grupal, y reconocer sus
bloqueos y limitaciones.
En una red viva los lazos fuertes generan orden, coordinación
de esfuerzos, consistencia y confianza. Por su parte los lazos débiles activan
mayor densidad, dinamismo, diversidad y expansión.
En un individuo, un grupo o una comunidad se hace esencial
integrar ambos tipos de lazos. Los lazos fuertes expresan identidad, pertenencia,
experiencia y tradición. Los lazos débiles representan diversidad, apertura, audacia,
innovación.
Llevado al funcionamiento mental,
podríamos decir que una mente curiosa y preparada, con amplitud de intereses,
necesitará de apenas unas pocas operaciones mentales para generar resultados
originales.
Y en un grupo de trabajo, las
afinidades informales entre las personas, servirían de atajo para agilizar la
circulación tanto de la información como de la innovación.
El sociólogo Mark Grannovetter
estudió, algunos años antes, la función esencial que cumplen los lazos
habitualmente considerados débiles en la conectividad total de una red. Los lazos débiles son aquellos que conectan puntos que
tienen “poco que ver” entre sí, los que tienen vínculos distantes, indirectos o
aparentemente poco significativos.

En la vida de relación los lazos
fuertes son los que nos unen a personas muy cercanas, como nuestra familia y
nuestros amigos más próximos. Lazos débiles son aquellos circunstanciales que
generamos en un viaje, un curso, un encuentro casual. Este autor destacó la
importancia de estos lazos débiles en nuestra vida social y laboral. Claro que
los lazos sociales débiles carecen de valor cuando no están acompañados de
otros lazos fuertes: afectos, amistades, vínculos estrechos. De nuevo, los
lazos fuertes le dan consistencia a nuestra red y los débiles expansión.
Extraido del libro “Pensamiento en Red. Conectando ideas, personas y proyectos.” Sonia Abadi
Por | 2015-08-04T17:09:00+00:00 04/08/2015|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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