INSPIRADORES E INSPIRADOS

En los Seminarios de Pensamiento en Red, es frecuente que durante las primeras reuniones los participantes comiencen a tomar nota de lo que les digo. Recuerdo que en el tercer encuentro un ingeniero comentó entre sorprendido y preocupado: “No sé si es bueno o malo lo que me pasa. Intentaba tomar apuntes, pero ya no anoto lo que escucho, sino lo que a mí se me va ocurriendo a partir de tus palabras”. Al activar su percepción en Red, se encontró dialogando con mis ideas, que le sirvieron de fuente de inspiración.

Además, cuando estamos en Red, los áridos e irritantes momentos de espera, en la antesala del dentista, en un café esperando al impuntual de siempre, pueden ser utilizados a favor de nuestras redes informales y nuestra creatividad. Ya no rumiamos obsesivamente el mal humor, sino que recibimos ese tiempo extra como un regalo, para instalarnos por un rato en nuestro espacio creativo. Aprovechamos el tiempo para imaginar e inventar, y el tiempo muerto se transforma en tiempo vital.
Y si a eso se agrega que en los lugares públicos nuestra percepción también recorre en Red las innumerables fuentes de inspiración que nos ofrecen un sonido, un retazo de conversación, la tapa de una revista espiada al pasar, nos daremos cuenta de que estamos en un gran taller, en el centro mismo de nuestro mundo creativo.
Sé de un creativo publicitario que se instala a trabajar en el lobby de los grandes hoteles. Dice que de este modo las ideas que se le ocurren están en sintonía con las tendencias que va captando de la gente que pasa. Conozco por experiencia esas situaciones donde uno se ubica en espacios de transición, lugares de paso, y estos crean el campo propicio para conectar entre sí los propios pensamientos, y a estos con las corrientes que circulan en el ambiente. Estar en Red facilita que esas dos fuentes se fusionen en un hallazgo inesperado.
Me han contado también que los diseñadores de Kenzo se dispersan por diferentes lugares de la ciudad intentando captar pequeños detalles originales con los que después, en conjunto, inventarán los nuevos modelos. También, que los equipos de trabajo hacen sus reuniones fuera de las oficinas, en lugares públicos.
Pero para estar en Red no es suficiente con recorrer lugares o hacer reuniones en espacios extravagantes, ya que en esos casos lo que habitualmente sentimos es que los otros, los ruidos y las interrupciones nos desconcentran de nuestra tarea. Intentar trabajar creativamente en espacios de transición puede ser una tortura llena de obstáculos si no logramos el estado mental que hace falta para que esa experiencia sea realmente productiva.
Libro: “Pensamiento en Red”
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Por | 2015-06-10T15:07:00+00:00 10/06/2015|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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