Imaginación, el bien que no se regala / Por Orlando Barone para La Nación

“Entonces el niño prehistórico se colgaba de su imaginación como de un trapecio colosal, hamacándose en ella. Pero no sabía qué era el miedo, ni qué era no tenerlo. Sentía que eso de imaginar era lo más maravilloso que tenía porque le permitía encontrar cosas que, después supo, los adultos dan por perdidas. Es en esa época cuando se es niño en que todos son creadores y artistas. Hasta los pobres niños de la pobreza que tendrán luego un 20% menos de inteligencia. La imaginación al nacer se reparte sin prejuicios de clase. Por eso adquieren esa especialización antes que la de la vida, y antes de que los adultos, con su lógica de la realidad, los enfrenten con las desigualdades más atroces.”

{Orlando Barone}

Comentario de Sonia Abadi
Hoy, todas las organizaciones nos hablan de creatividad e innovación. Y sólo la imaginación humana, que nos es propia desde la infancia, es capaz de generarlas. No siempre somos conscientes de cómo activar o desbloquear la única fuente existente. La imaginación no es un recurso energético, ni se cultiva en el campo, ni se genera en una máquina ni en una computadora. De hecho, es lo que siempre está en riesgo pero a la vez es indestructible.
Por | 2006-06-06T20:21:00+00:00 06/06/2006|Categorías: Pensamiento en red|Tags: |Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

Deje su comentario