Formas no lineales de conocimiento. Diferentes teorías del pensamiento y la creatividad

Hoy,
las ciencias humanas, luego de años de intentar
someterse
en forma excluyente al racionalismo, redescubren
formas
de conocimiento sutiles y enriquecedoras, que
habían
sido desprestigiadas y descartadas.
UN
NUEVO Y ANTIGUO SABER
¿Cuál es el sentido de
estudiar en la actualidad formas de conocimiento no lineales como la intuición,
la recopilación de indicios no evidentes y la empatía?
Por una parte, nuestros saberes
sobre estos instrumentos han avanzado gracias a la investigación empírica, lo
que nos permite revalorizar su calidad y precisión. Pero, además, si la red es
el territorio del exceso y la velocidad, requerirá un modo especializado de
selección de la información y una aprehensión inmediata de cada situación. En
un mundo globalizado y complejo, estas formas de conocimiento se vuelven
particularmente eficaces para una comprensión rápida y abarcativa de los
hechos.
CARLO
GINZBURG: SIGUIENDO EL HILO DE
CAZADORES
Y NAVEGANTES
“Para
los griegos, dentro del vasto territorio del saber conjetural
estaban
incluidos los médicos, los historiadores, los marinos, los
cazadores,
los pescadores, las mujeres… Nadie aprende el oficio de
connaisseur
o de diagnosticador si se limita a poner en práctica
reglas
preexistentes. En este tipo de conocimiento entran en juego
elementos
imponderables: olfato, ojo clínico, intuición”.
Carlo
Ginzburg
Mitos,
emblemas, indicios
Cada vez se ha hecho más
necesario en las ciencias humanas disponer de un método que nos permita
entender lo único e irrepetible. Las ciencias conjeturales, cuyo instrumento es el método indicial, se ocupan de reconstruir la
realidad a partir de indicios hábilmente seleccionados y compaginados.
El epistemólogo e historiador
italiano Carlo Ginzburg recupera y analiza las características de este método.
Relata cómo, hacia fines del siglo XIX, surge en el ámbito de las ciencias
humanas la necesidad de un nuevo paradigma, hasta entonces ampliamente usado en
la práctica pero poco teorizado.
Se trata de una milenaria
táctica de construcción de conocimiento aplicada a lo único e individual: el
método indicial, que no recurre a leyes generales ni sistematizaciones.
Ginzburg nos relata cómo este
paradigma de lo único fue recuperado por tres disciplinas cuyo objeto de
estudio son los fenómenos individuales: la historia del arte, la criminología y
el psicoanálisis.
Entre 1874 y 1876, el médico y
crítico de arte italiano Giovanni Morelli creó un nuevo sistema para reconocer
la legitimidad de una obra de arte. El modo imperante hasta aquel momento había
sido considerar las características más notorias que definían a cada artista,
por ejemplo la forma en que dibujaba la boca o las manos. Morelli sostuvo que
esas eran precisamente las más sencillas de imitar, y propuso detectar en
cambio los detalles menos evidentes, que él atribuía a rasgos inconscientes y
expresiones involuntarias de la personalidad del artista.
Estos datos marginales son
reveladores, afirma Morelli, porque constituyen los momentos en los que el
control del artista se relaja, y cede su lugar a impulsos espontáneos, “que se
le escapan sin que él se dé cuenta”.
ELEMENTAL,
MI QUERIDO FREUD
Por su parte, en las décadas
de 1880 y 1890, el escritor inglés Arthur
Conan Doyle publicó una serie
de novelas protagonizadas por un personaje que llegó a hacerse célebre: el
detective Sherlock Holmes. Como afirma Carlo Ginzburg, el método criminológico
de Holmes se asemeja notablemente al método crítico de Morelli.
Para la misma época, en Viena,
Sigmund Freud postula la exploración del inconsciente mediante una técnica que
revela complejas constelaciones de conflictos reprimidos a través de signos y
síntomas aparentemente sin sentido o insignificantes. Freud recupera e
interpreta ciertos datos marginales reveladores de la historia, la personalidad
y los conflictos de cada persona. A este método indicial lo denominó
psicoanálisis, y él mismo reconoció su parentesco con el sistema de Morelli.
En ninguno de estos casos se
recurrió a medir con precisión, detectar generalidades, formular leyes. El
paradigma indicial no es un paradigma de lo universal, sino de lo particular.
Sin embargo, como lo destaca
Ginzburg, este modo de conocimiento sólo está al alcance de un experto. Aquel a
quien en el arte se suele llamar connaisseur o experto. Sus características son una gran intuición, en parte
innata y en parte desarrollada, una vasta experiencia y la capacidad de poner
su mente en un estado de atención no focalizada, permeable a los indicios, sin
prejuzgar los datos, y permitiendo que el conocimiento se integre a través de
él.
¿Cómo son leídos los indicios?,
¿qué se requiere para leerlos?
Una atención flotante, sin la cual los otros recursos no logran
activarse, ya que cualquier intento de forzar la intuición concluye en
frustración, o peor aún, en la construcción de falsas verdades a partir de un procedimiento
racional, delirantemente explicativo.
En un segundo tiempo, la mente
lógica procesa y “revela” los indicios, construye conjeturas y extrae
conclusiones.
OTRA
VEZ GLADWELL Y LA FIGURA DEL
CONNAISSEUR
“Cuando
se enseña física o ciencia, se tiene el mito del
científico
sentado frente a un escritorio, elaborándolo todo a partir
de
ecuaciones básicas, de una manera muy racional.
Ahora
bien, este no es en absoluto el modo en que la ciencia se hace.
Hay
un montón de trabajo conjetural, muchísima intuición,
mucha
sincronicidad, pero eso no es reconocido.
Se
podría agregar en la enseñanza de la
ciencia
el desarrollo de la intuición”.
Fritjof
Capra
La
trama de la vida
En los últimos años, varios
textos –en particular el best seller Blink (El arte de Pensar sin Pensar) de Malcolm Gladwell– relatan
investigaciones empíricas y estadísticas acerca de la capacidad de predicción
del pensamiento intuitivo. Este autor analiza también la empatía como
instrumento de comunicación.
Gladwell presenta múltiples
ejemplos. En uno de ellos relata cómo un grupo de científicos fue convocado
para legitimar la autenticidad de una escultura griega comprada por un
millonario norteamericano, a través del carbono 14 y otras técnicas de
laboratorio. Los estudios confirmaron la autenticidad de la pieza.
Luego convocaron a un experto
en arte, un connaisseur, que la miró de arriba abajo
y dijo: “Hay algo en su mirada que no me va. Espero que no hayan pagado por
esto”. La estatua resultó ser falsa. Ese especialista contó que no sabía explicar
lo que le sucedía, pero que sentía un intenso malestar físico frente a una obra
falsa.
Otros expertos también relatan
que, antes de hacer la evaluación de una obra, suelen pedir que la mantengan
cubierta con un paño hasta que ellos se instalen en el estado mental adecuado,
y luego la descubran en un solo movimiento para tener una impresión
totalizadora del clima emocional que la obra transmite.
Y esto sigue siendo cierto
cada vez que necesitamos evaluar personas, hechos o contextos. Dice Malcolm
Gladwell: “El estado mental es el factor esencial en la toma acertada de
decisiones”. Esto quiere decir que ni los conocimientos ni la experiencia, por
sí solos, son suficientes para comprender una situación en su totalidad.
Por eso, es conveniente
diseñar e implementar algún recurso propio que nos permita limpiar la red del
exceso de información y preconceptos que habitualmente la empañan. Disponerse a
ver y escuchar con la mente libre de interferencias.
La lectura de un poema, la
respiración profunda, algunos minutos de relajación pueden operar a la manera
del helado de limón entre plato y plato para el paladar del gourmet, otro connaisseur.
LA
RED HUMANA: EMPATÍA E INTUICIÓN
“Ciertos
estudios experimentales han comprobado que, en general,
las
primeras corazonadas de las personas forman la base de mejores
decisiones
que aquellas tomadas tras un análisis racional de los factores
en
pro y en contra. Cuando confiamos en nuestra intuición, en
verdad
recurrimos a la sabiduría del inconsciente”.
Daniel
Goleman
El
espíritu creativo
Sabios, videntes, gurúes,
algunos viejos amigos o jóvenes sensibles detectan lo que nos pasa sin
necesidad de contarlo. Más aún, parecen conocer nuestro carácter y hasta
nuestras preocupaciones. ¿Cómo lo hacen? Se ofrecen como caja de resonancia
dejando en suspenso la atención. Al estar la mente y el cuerpo en atención
flotante, y su persona presente, nos descifran como una totalidad y se produce
la verdadera comprensión.
Freud afirmaba que la empatía
era una forma de conocimiento que se había perdido en la historia del
desarrollo de la humanidad a favor de otras formas más racionales, basadas en
la observación y la comprensión intelectual.
Más adelante, otro estudioso
de la personalidad, el austro-norteamericano Heinz Kohut, afirmó que en
realidad cada uno de nosotros, en su primera infancia, conoce el mundo de modo
empático y luego reprime esa capacidad, porque se le superponen otras funciones
más objetivas de comprensión de la realidad. Pero nos enseña también que en
determinadas condiciones se puede dejar en suspenso el conocimiento racional y
permitir que vuelva a fluir el conocimiento empático.
Por otra parte, la empatía y
la intuición, al ser formas de aprehensión inmediata, son más veloces que el
razonamiento, y esto las hace tan adecuadas a la velocidad del mundo actual.
Por eso, aun si contamos con períodos breves para responder, siempre conviene
dedicar un primer momento a dejar operar la función red, que sirve para
percibir alternativas, antes de activar la observación lineal, que es la que
solemos usar en el momento de actuar.
Pero ¿podemos confiar en la intuición y en la
empatía
?, ¿en
qué circunstancias?
Algunos dirán que es peligroso
confiar en una primera
impresión
,
que hay que tomarse el tiempo para explorar y analizar a las personas y los hechos.
Y esto no deja de ser cierto. Pero lo notable es que, cuando nos equivocamos en
nuestra percepción inicial, no es por haber dejado actuar a la intuición, sino
porque no hemos sabido desactivar nuestros prejuicios y preconceptos al
enfrentarnos a algo o a alguien nuevo.
El Pensamiento en Red
descubre, legitima y promueve el funcionamiento intuitivo y empático como forma
inmediata de observación y conocimiento, al no descalificarlo como un residuo
marginal del pensamiento lógico ni adherir a una concepción mística que
trascienda las fronteras de lo comprensible. Junto a la comprensión lógica, el
Pensamiento en Red integra lo
inconsciente, el cuerpo y las emociones.
NUEVAMENTE
EL PSICOANÁLISIS, AHORA
COMO
MODELO DE REDES
“El
conocimiento razonado proviene de una información
de
la que tenemos clara conciencia, y es solo una muestra
parcial
de nuestro conocimiento total. El conocimiento intuitivo, en
cambio,
procede de todo lo que sabemos y de todo lo que somos.
Converge
en el momento, a partir de una rica pluralidad de
direcciones
y fuentes; de allí la sensación de absoluta certeza que se
asocia
tradicionalmente con el conocimiento intuitivo”.
Stephen
Nachmanovitch
Free
Play. La improvisación en la vida y en el arte
A comienzos de 1900, Sigmund
Freud desarrolló el concepto de inconsciente como una red mental de conexiones
ilimitadas, capaz de asociar ideas y grupos de ideas de infinitas maneras.
Postuló dos tipos de pensamiento: uno que responde a la lógica y es consciente,
y otro que puede prescindir de ella, es en gran parte inconsciente y permite establecer
conexiones entre lo alejado, lo diverso y aun lo opuesto. Los llamó,
respectivamente, proceso secundario y proceso primario.
El psicoanálisis también nos
enseña que si bien el inconsciente es básicamente una red infinita, no logramos
utilizar todo su potencial a causa de las fijaciones emocionales y las
experiencias traumáticas: los nudos y los cortes.
Por su parte, alrededor de
1950, el psiquiatra británico Donald W.
Winnicott desarrolló el
concepto de los espacios
transicionales
,
una zona intermedia del funcionamiento mental en donde coexisten la lógica y la
intuición.
Winnicott describe también un
pensamiento que no se despliega dentro de
la mente sino entre
el ser y lo
que le llega de afuera. Un sistema de enlaces
de propagación infinita y combinatorias ilimitadas donde la comunicación fluye entre lo
interno y la exterioridad
, y la conciencia se expande.
Es allí donde comienza a
perfilarse en el psicoanálisis el paradigma de
la red, y esta perspectiva
resultará precursora de los cambios en los paradigmas de otras disciplinas, en
los que cada vez más se reconocerá la trama de implicaciones e intrincaciones
entre las personas y el mundo que las rodea.
EL
PENSAMIENTO COMPLEJO DE EDGAR MORIN
Una doctrina que obedece
a un modelo mecanicista y
determinista
para considerar al mundo no es racional sino
racionalizadora.
Un racionalismo que ignora los seres,
la
subjetividad, la afectividad, la vida, es irracional.
Debemos
comprender que en la búsqueda de la verdad,
las
actividades autoobservadoras deben ser
inseparables
de las observadoras”.
Edgar
Morin
Los
siete saberes necesarios para la educación del futuro
Uno de los aportes más
significativos a las formas no lineales de conocimiento es el del epistemólogo
francés Edgar Morin, con su concepto de Pensamiento Complejo como alternativa a
las mutilaciones que caracterizaron al pensamiento científico clásico, y aún
caracterizan al pensamiento lineal.
El concepto de Pensamiento Complejo
reconoce lazos y relaciones de implicación y retroalimentación con lo distante
y lo diferente, el futuro y lo inmediato, y toma en cuenta el azar.
Este modelo aspira a un conocimiento
multidimensional, que sin embargo no pretende abarcarlo ni integrarlo todo, ya
que lleva implícitas la incompletud y la incertidumbre inherentes tanto a los
fenómenos en sí como a los alcances de la comprensión humana. A lo largo de su
obra, Morin nos alerta acerca de los riesgos de la simplificación, la
generalización, el reduccionismo y la disociación, todas formas de la ceguera,
el prejuicio y la desintegración.
Para Morin, en un sistema
complejo coexisten el orden y el desorden, no como opuestos o contradictorios,
sino como complementarios. Y cada elemento es, a la vez, causa y consecuencia
de los otros.
RACIONALIDAD,
IRRACIONALIDAD Y LA
ECONOMÍA
DE LA FELICIDAD
“Durante
muchas generaciones, los ejecutivos norteamericanos han
admirado
y premiado a los que analizan las cuestiones componente
por
componente: el planteo atomista. Este enfoque está cambiando.
A
medida que la era de la información y la globalización adquiere un
ímpetu
creciente, los dirigentes del mundo empresarial se están
viendo
forzados a calibrar e integrar un número cada vez mayor
de
factores para tomar sus decisiones. Algunos consultores han
empezado
incluso a recomendar ciertos métodos para evitar el
pensamiento
lineal y adquirir una perspectiva holística”.
Helen
Fisher
El
primer sexo
En los últimos treinta años,
han aparecido diversos autores que nos alertan acerca de los riesgos de una
concepción lineal de la inteligencia.
Para nombrar solo a algunos:
J. Guilford y el pensamiento divergente,
Edward De Bono y el pensamiento
lateral, Howard Gardner y las inteligencias múltiples, Daniel Goleman y la
inteligencia emocional.
El Pensamiento
en Red incorpora
además nuevos aportes de la psicología, las neurociencias y la teoría de redes.
Surge de, y a la vez promueve, la disolución de las fronteras entre los
diferentes campos del saber. Hoy reconocemos que la verdadera expansión del
conocimiento se encuentra en la transdisciplina.
A modo de ejemplo, cada vez
más economistas trabajan codo a codo con sociólogos, antropólogos y psicólogos.
Ya no es posible pensar la economía en parámetros puramente numéricos, y cada
vez entendemos más y mejor cómo las corrientes económicas están regidas en gran
parte por la ilusión, los valores culturales, los deseos y aspiraciones secretos.
En su libro La economía de lo insólito, el economista y periodista
Sebastián Campanario
desarrolla el tema de las nuevas investigaciones
que configuran las corrientes
económicas actuales, y afirma: “la reciente revolución incorpora una mayor
riqueza de enfoques, porque está basada, en buena medida, en los aportes de
otras ciencias, como la psicología, la neurobiología o la física; algo que está
provocando que intelectuales de formación académica muy distinta, y hasta
formas de razonar radicalmente diferentes, interactúen y produzcan estudios
multidisciplinarios cuyas conclusiones tienen una riqueza que hace mucho tiempo
no se veía…”.
El psicólogo israelí Daniel
Kahneman, experto en economía
del comportamiento
,
ganó el premio Nobel de Economía en 2002. Entre otras cosas, fue distinguido
por haber integrado hallazgos de la psicología a las ciencias económicas en el
área del juicio y la capacidad de tomar decisiones en condiciones inciertas.
Su tesis es que las
motivaciones para decidir son complejas e involucran a toda la personalidad. Además
de los datos objetivos, entran en juego una cantidad de impulsos aparentemente
irracionales.
En realidad, no se trata de
irracionalidad: las respuestas o reacciones no siguen la lógica lineal, sino
que están influidas por tendencias y emociones complejas, que no son
conscientes.

En esta misma línea trabaja el
analista financiero James Montier, del banco Dresdner Kleinwort Wasserstein,
quien habla de la “economía de la felicidad” para demostrar que gran parte de
las decisiones de los inversores no se basan en un concepto utilitario signado
por los números, sino en la búsqueda de satisfacer sueños, deseos y necesidades
emocionales. Y afirma también que en la elección de inversiones que generan
mayor felicidad aparecen una serie de beneficios agregados: mayor creatividad,
mejores vínculos afectivos y sociales, y un sistema inmunológico más activo que
protege contra las enfermedades.
Capítulo 8, extraído del libro: “Pensamiento en Red. Conectando ideas, personas y proyectos”. Dra Sonia Abadi
Por | 2016-05-16T18:04:00+00:00 16/05/2016|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

Deje su comentario