Hoy tengo para darles una buena y una mala noticia. La buena es que ha cambiado el modelo de liderazgo para dar lugar al nuevo paradigma colaborativo. Esto no es ninguna novedad: antes el poder era algo que estaba arriba, había que subir, ascender, a veces hasta había que trepar. Había que conseguir más poder como fuera: competir, pisar cabezas, ganarle a los hombres y a las demás mujeres. La mala, es que no todos saben cómo aprovechar las virtudes de este nuevo paradigma. Pero para eso, aquí van algunas pistas:

  • Ser líder ya no es más estar arriba, porque las redes son sistemas abiertos de conectividad ilimitada. El mayor poder que uno puede tener en la red es ser un nodo atractivo: recibir, atraer y redistribuir conexiones, ideas, proyectos, conocimientos.
  • ¿Qué hace falta para ser un gran conector? Vocación, confianza en que el sistema funciona y desarrollar habilidades múltiples en diferentes ámbitos con personas diversas. Si, la diversidad funciona!

No es casual que este modelo nos quede como un guante a las mujeres porque se apega mucho a ciertas características: somos generadoras de vínculos, creadoras de redes, desatanudos.

Hoy el mundo necesita de personas que piensen conectiva y colaborativamente, y las mujeres somos expertas en construir trama humana y social. Desde las redes de mujeres se puede crecer, ayudar y respaldar a otras. Para eso es necesario generar espacios femeninos de encuentro, para compartir dudas, prejuicios y miedos. Y legitimar habilidades, recursos y proyectos.

Hoy existen diversas redes de mujeres, locales e internacionales, que brindan trama e inspiración tanto en lo personal como en lo laboral. El hecho de pertenecer a una red con las mismas inquietudes y exigencias, hace que cada mujer se sienta contenida, acompañada e inspirada. Así se generan espacios de trabajo conjunto en donde al desarrollo personal se suma el compromiso social. Y ese compromiso sustenta la autoestima y el crecimiento como persona. También el reconocimiento y el prestigio, para una misma y para todas las mujeres. Se trata de generar valor, compartir, contagiar e inspirar.

Así trabajar como mujer, trabajar por las mujeres y trabajar por el mundo serán parte de un mismo movimiento que se realimenta día a día. Es así mujeres, este nuevo modelo de liderazgo nos gusta y nos hace bien!