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Para crear redes y trabajar en red hay que pensar en red
Prof. Dra. Sonia Abadi
Cae la lógica de fronteras y comienza a definirse un nuevo paradigma, el paradigma de las redes. Esta nueva realidad implica nuevos riesgos, nuevos desafíos y nuevos valores. Hoy, trabajar en red ya no es una opción sino una necesidad vital.
La conectividad se ha transformado en un valor esencial para generar estructuras consistentes a la vez que flexibles y dinámicas que promuevan la productividad y la calidad de vida, capitalizando la diversidad y la creatividad de las personas.
Muchos de nosotros, y las organizaciones a las que pertenecemos, estamos intentando trabajar en red, pero esto sólo será posible si conocemos el comportamiento de las redes vivas, y las leyes que las rigen. Esto nos permitirá navegar las redes de las que formamos parte, y crear nuevas redes acordes a nuestras necesidades.
Las redes vivas son sistemas abiertos que no tienen límites, sólo expansión o retracción. La nueva ciencia de las redes nos enseña que existen reglas de funcionamiento que las caracterizan, y estrategias específicas para crearlas e instrumentarlas.
Nos hallamos todos conectados de múltiples maneras. Cada comunidad se encuentra enlazada por nexos formales, que conectan a aquellos que tienen actividades, proyectos u objetivos en común, pero también por lazos informales, a veces azarosos, tejidos por afinidades en otros aspectos de sus intereses y su personalidad.
En una organización, los lazos formales generan denominadores comunes, objetivos compartidos y estructuras cohesivas.
Por su parte los lazos informales agregan valor, integrando la diversidad de personas, culturas, grupos humanos, saberes y recursos.
En general, cuando intentamos configurar una red para cumplir un proyecto, tendemos a ignorar, desestimar o incluso recortar los lazos informales, temiendo que le resten vigor al objetivo, o que inunden de saberes no pertinentes y de emociones humanas el campo de trabajo.
Sin embargo, la ciencia de las redes destaca que agregar cualquier lazo informal a una red formal, aumenta exponencialmente su conectividad total.
Debido a eso la gente más apta para formar redes y mantenerlas activas es aquella que desarrolla diversos talentos, intereses y experiencias, en áreas a veces muy alejadas de su profesión o actividad habitual. Estas personas aportan a la red sus lazos humanos informales, a la vez que su riqueza de modelos mentales y su gran conectividad entre ideas, que les permiten exportar conocimientos de un área a otra.
Pero así como hay personas particularmente dotadas para moverse con agilidad y eficiencia en las redes humanas y organizacionales, esa potencialidad puede ser activada a través del entrenamiento del Pensamiento en Red.
Pensamiento en Red es un modelo transdisciplinario en el que vengo trabajando hace varios años, que integra avances de la psicología, las neurociencias, la ciencia de las redes complejas y las nuevas teorías de la comunicación. Es algo así como un nuevo software personal, grupal, organizacional, para ser parte de las redes y aprender a moverse en ellas.
Estudios recientes demuestran que las leyes de las redes complejas se cumplen en el área de las conexiones neuronales, del pensamiento, de la percepción, de la capacidad para generar empatía, y de la integración de equipos creativos.
Las ideas en nuestra mente también se hallan conectadas por lazos formales e informales. El modo en que recibimos la información y la forma en que se nos enseña a razonar tienden a privilegiar las conexiones formales, lógicas y coherentes, enlazadas por afinidad temática y relaciones de causa-efecto.
Todos somos capaces, además, de un pensamiento intuitivo en el que las conexiones se pueden establecer con lo alejado y lo diferente, a veces hasta con lo aparentemente absurdo, a través de atajos.
La combinatoria de ambos tipos de conexión entre ideas da como resultado un pensamiento complejo, integrador y original: el Pensamiento en Red.
Las ideas se conectan así de más de un modo, llevando a la resolución alternativa de conflictos, la innovación en la forma de hacer las cosas y la confluencia de recursos que parecían distantes.
Además aquellos que cultivan la disciplina de pensar en red, desarrollan una intensa y extensa conectividad con los otros y sus ideas. El concepto de Pensamiento en Red, a la vez que integra el pensamiento lineal con el funcionamiento intuitivo, propone un pensar que no es individual ni colectivo, sino conectivo.
En las organizaciones, los buenos líderes suelen tener activo el Pensamiento en Red. De todos modos, necesitan que su gente también piense en Red, para fortalecer y sinergizar su gestión. Además, deben saber detectar la Red por fuera de la organización para integrarla a sus recursos.
Cuando el Pensamiento en Red opera en la mente del individuo, su conectividad se expande hacia el equipo de trabajo, conectando la propia creatividad con la de los demás. Rápidamente se difunde a la organización, que se vuelve más innovadora y permeable al intercambio con el entorno. Se generan así alianzas entre diferentes tipos de personas que las mantienen unidas y diferenciadas en su originalidad, permitiendo su interacción de un modo dinámico y funcional.
¿Quién negaría que valores como la empatía, la solidaridad, la confianza, el respeto por la diversidad son esenciales para la calidad y la armonía de las relaciones dentro de cualquier organización?
Podemos decidir que nuestra organización sostendrá esos valores, y también podemos seleccionar a las personas que demuestren tenerlos. Pero cuando desarrollamos un Pensamiento en Red, determinadas actitudes dejan de ser consignas de buenas intenciones para ser una consecuencia natural de trabajar y vivir en Red.
Nos interesa compartir la información para hacer crecer los proyectos, enseñar para tener aliados más preparados, colaborar en los planes de los otros para que acompañen en calidad a los nuestros. Nos importa ser más empáticos, porque sabemos que conocer mejor al otro ayuda a tejer la Red.
Así el funcionamiento en red genera una verdadera revolución en los sistemas de valores. En este contexto el concepto de Responsabilidad Social Empresaria cobra una nueva dimensión. Al trabajar en Red las propuestas innovadoras surgen del ambiente en el que operan. La organización no es, entonces, un cuerpo extraño enclavado en la sociedad, sino un reflejo creíble y sustentable, a la vez que un agente de cambio y transformación. Hacia afuera y hacia adentro, se genera una ecología de los recursos humanos con un desarrollo sostenido e inagotable.

http://www.pensamientoenred.com/

Por | 2008-12-11T18:45:00+00:00 11/12/2008|Categorías: Pensamiento en red|Tags: |Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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