Emociones que tejen la Red

“Así, cuando el brillo intelectual y la lustrosa formación académica demostraron ser en muchos casos totalmente insuficientes para le gestión de la personas, hoy las empresas buscan cada vez más en los líderes el equilibrio en la capacidad racional y la de los sentimientos, tan ligada al trato con los otros.”

Ver el artículo completo de Raquel Saralegui: “Emociones inteligentes”

Comentario de Sonia Abadi
¿Quién negaría que valores como la empatía, la solidaridad, la confianza, el respeto por la diversidad son esenciales para la calidad y la armonía de las relaciones dentro de una empresa? Podemos decidir que nuestra organización sostendrá esos valores, y también podemos seleccionar a las personas que demuestren tenerlos.Pero la clave de la transformación de los valores está en el funcionamiento en Red, que activa esos paradigmas por necesidad y hasta por conveniencia. Y cuando trabajamos en Red necesitamos que los otros también lo hagan, ya que las limitaciones y potencialidades de cada uno se difunden por toda la Red. Así se activan los valores que tejen la Red. Estos reflejan una ética organizacional y favorecen el funcionamiento en equipo y la relación con el mundo que nos rodea.
Simpatía es estar disponible para relacionarse, y cuando es auténtica y no un recurso impostado, nos hallamos ante la verdadera empatía. Y solo al ponernos en Red se posibilita la permeabilidad hacia el otro. Por eso, compartir las propias ideas y conocimientos realimenta la Red y genera continuidad en los cambios. La mezquindad, en cambio, produce un envejecimiento de las estructuras, paralizando la Red y fragmentando los resultados. La confianza en las personas y en las ideas alimenta la Red, en tanto que la desconfianza origina un estado de alerta y temor, y lleva como defensa al funcionamiento lineal. Experimentar con lo creativo en un ámbito permisivo fortalece la confianza en los propios recursos. El feedback benigno hace que la confianza en el equipo active la confianza en la propia creatividad y en la de los otros. La creatividad ajena no debiera inquietarnos, ya que, cuando estamos en Red, el talento de los otros también nos pertenece, convoca y encanta. La integración de la diversidad respeta el perfil original e irreemplazable de cada individuo, generando un crecimiento exponencial ya que favorece la colaboración. En cambio, la discriminación activa la rivalidad, recortando y dispersando recursos

Por | 2009-04-30T18:11:00+00:00 30/04/2009|Categorías: Pensamiento en red|Tags: , |Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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