“Cultura, dignidad y educación” Por Alcira Argumedo 17 de septiembre de 2016

El debate sobre cómo dar un salto de calidad en la 
educación viene mostrando tantos caminos como
miembros opinantes.Creemos necesario incorporar
en el debate el concepto de conocimiento socialmente
útil y de pedagogía socialmente apropiada.
Hoy se plantea la necesidad de transformar las 
modalidades de enseñanza y el tipo de conocimientos
a ser transmitidos, frente a los cambios gestados por
la revolución científico-técnica en el área del saber.
Ante la velocidad y la obsolescencia de las tecnologías
de avanzada, que desplazan y reformulan las 
calificaciones requeridas por el mercado de trabajo,
las escuelas deben desarrollar capacidades que 
permitan que el conocimiento técnico-académico se
vertebre con los saberes sociales y culturales 
diseminados en las sociedades. Se hace indispensable
un pensamiento integrador, flexible y permeable a la 
diversidad (Sonia Abadi, 2016). Simón Rodríguez (1999) 
llamaba a esto perspicacia espiritual, que consiste en
elaborar respuestas a partir de observaciones,
contextualizar los problemas, confrontar miradas y
razones, y construir criterios comunes a través del 
debate de ideas.
A este desafío se suma en nuestro país la magnitud 
alcanzada por los problemas de deserción, repitencia 
y dificultades de aprendizaje, especialmente entre los
sectores más desfavorecidos de la sociedad. Hasta
tiempos recientes, las más importantes corrientes de 
la pedagogía concebían, implícita o explícitamente, 
un educando universalmente abstracto, que, de hecho,
responde al sujeto de aprendizaje de la cultura occidental 
dominante; desconocían los rasgos singulares y la 
complejidad cultural propios de los sectores subalternos 
en nuestro país, lo que indujo a considerarlos como 
componentes privilegiados del fracaso escolar en un 
sistema de educación que desde su origen 
desconoció como sujeto educativo a los chicos

pertenecientes a la población de pueblos originarios,
de ascendencia africana o mestizos, con sus propias 
concepciones culturales.
Tomando en consideración esta problemática, desde 
2010 venimos proponiendo un proyecto de creación de 
un Programa Nacional de Investigación y Desarrollo de
Estrategias Educativas, que crea Escuelas Modelos de 
Educación Integral (EMEI). Estas escuelas son
concebidas como experiencias piloto, que se sustentan
en investigaciones acerca del rendimiento de los 
alumnos pertenecientes a estos sectores, cuando se
reconocen y dignifican los saberes incorporados en su 
educación primera en el hogar. Las escuelas deben 
asentarse en las zonas de población vulnerabilizada;
con una oferta de jornada extendida pero no obligatoria, 
abierta a las propuestas y la iniciativas de la comunidad; 
para generar el desarrollo de estrategias educativas a
partir de la vinculación con las familias de los educandos 
y el trabajo conjunto de los docentes y los directivos de 
estas escuelas, que serán seleccionados entre aquellos 
que vienen trabajando en propuestas innovadoras y 
manifiesten interés en la gestación de alternativas 
educacionales.
La autora Alcira Argumedo es vicepresidente primera 
de la Comisiónde Educación de la Cámara de 

Diputados de la Nación.
Por | 2016-09-16T18:47:00+00:00 16/09/2016|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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