Mentes en Red para un mundo en Red

Leyendo hoy el artículo en La Nación de
Agustina Lanusse: Charles Fadel: “Hoy más que nunca debemos formar mentes, no sólo llenarlas”, me dio ganas de articularlo con algunas de las reflexiones de Edgar
Moran en su libro “Los siete saberes para la educación del futuro” y un
párrafo de mi libro “Pensamiento en Red”.

“La educación del futuro se ve confrontada a este problema
universal, ya que existe una inadecuación cada vez más amplia,
profunda y grave entre, por un lado, nuestros saberes desarticulados,
parcelados y compartimentados y, por el otro, las realidades o
problemas cada vez más polidisciplinarios, transversales,
multidimensionales, transnacionales, globales, planetarios…”.
Edgar Morin
Los siete saberes necesarios para la educación del futuro

Los adultos con los que trabajo en los Seminarios de Pensamiento en Red
se preguntan y me preguntan si todos tenemos Pensamiento en Red, y si
es así, cuáles fueron las causas de que este se volviera lineal. Algunos
se lamentan de no haber tenido acceso mucho antes a esta forma de
pensar.

También me preguntan si no sería bueno que en las
escuelas se enseñara Pensamiento en Red; o que, por lo menos, no se
reprimiera el acceso de los alumnos a su conocimiento y aplicación.

La realidad es que los niños han sido desde siempre intuitivos y
creativos y poseen naturalmente una percepción y un Pensamiento en Red,
pero además, un niño del siglo XXI es un navegador nato de redes.

¿Qué hace que los niños de hoy sean particularmente expertos en redes?
La gran afinidad entre el estilo de los procesos mentales de la infancia
y el modo en el que se presenta la realidad actual.

Los
sistemas educativos siguen siendo en gran parte lineales, herederos de
tiempos de fronteras y estructuras cerradas. Desde este modelo
uniformizante, se aspira a brindar iguales oportunidades y también a la
estandarización del conocimiento para hacerlo mensurable. La desventaja
es que se podan las redes mentales originales de cada uno y también
ciertas redes informales que se generan entre los chicos. La educación
lineal tenía sentido en un mundo de fronteras, pero este modelo mental
ya no es acorde con el mundo actual, global y en Red.

Claro que
a partir de aceptar al niño en Red se redimensiona inevitablemente la
autoridad de los adultos y el papel del maestro, que pasaría de
administrar el saber a gestionar el desconocimiento y la incertidumbre.

Desde este enfoque, la materia prima del aprendizaje ya no serían los conocimientos del maestro sino la mente del niño.

Reconocer el derecho del niño a ser parte y generador de redes es
permitirle una vía natural de empatía con los otros, de cuidado del
entorno, de preservar y desarrollar valores como la curiosidad, el
altruismo y la confianza. No hace falta aclarar que un niño en Red no es
un niño salvaje e incivilizado, sino que es esencialmente responsable y
ético, por la afinidad y el compromiso que percibe y sostiene con su
entorno.

Formar mentes en Red significa respetar y cultivar las
redes naturales, generando en los niños un estado de entusiasmo y
alegría por sentirse parte de la Red y contenidos por ella.

Por | 2014-03-17T20:40:00+00:00 17/03/2014|Categorías: Pensamiento en red|Sin comentarios

Sobre el autor:

Médica, psicoanalista, consultora en creatividad, innovación y redes humanas.

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